Nuestro colegio‎ > ‎

HISTORIA DEL COLEGIO

HISTORIA DEL COLEGIO SANTA ISABEL
Del pasado hacia el futuro.

Los inicios del Colegio santa isabel se remonta a los años 1856, tan lejano para nosotros no sólo en el tiempo, sino también a nuestro contexto social-cultural, cabe preguntarnos qué valores son motivadores e impulsores para el futuro....

     

RETOS Y PERSPECTIVAS DEL FUTURO…

 

           

“Sólo Dios conoce cómo será el futuro.

Pero nosotros sabemos que, en cualquier caso, será un futuro de gracia,

será la realización de un designio divino de amor para toda la humanidad

 y para cada uno de nosotros…”  (Juan Pablo II)

 

            Ante este acontecimiento que nos remonta al año 1856, tan lejano a nosotros no sólo en el tiempo, sino también a nuestro contexto socio-cultural, cabe preguntarnos qué valores son motivadores e impulsores para el futuro.

 

            Han sido 150 años llenos de vida, camino largo, entretejido de luces y sombras, pero sin duda marcado por la audacia y el coraje de tantas Hermanas que con su entrega nos han dejado una manera de “ser” y “estar” en el servicio de quien más lo necesita.

 

Cuando pensamos en el futuro, nos invade la incertidumbre, la expectación… ¿qué nos deparará? Pero esta sensación no debe conducirnos al agobio, al bloqueo… al contrario, tiene que ser el motor que ponga en marcha toda nuestra capacidad para conseguir que el mundo y nuestra sociedad sean distintos, que la solidaridad, la justicia social  y la paz dejen se ser un sueño y pasen a ser lo cotidiano de nuestra  vida.

 

Entre los desafíos que se nos plantean están el de modificar nuestro pensamiento para poder hacer frente a la complejidad creciente y el de cultivar la interioridad para poder asumir los rápidos cambios que caracterizan esta época.

 

Este 150 aniversario queremos que sea también una ocasión de renovar nuestra tarea como “maestros”. Hoy, cuando ser profesional de la educación está desprestigiado, se hace necesario encontrar el sentido a nuestra labor entre los niños y los jóvenes. Y vamos a poner todo nuestro empeño en hacer realidad esas hermosas palabras de la canción “Nadie como tú” /La oreja de Van Gogh)

 

            Nadie como tú para hacerme reír.

            Nadie como tú sabe tanto de mí.

Nadie como tú es capaz de compartir

mis penas, mis tristezas, mis ganas de vivir.

 

            Tienes ese don de dar tranquilidad,

            de saber escuchar, de envolverme en paz.

            Tienes la virtud de hacerme olvidar

            el miedo que me da mirar la oscuridad.

 

Como profesores seglares vicencianos, queremos seguir apostando por el Carisma y la Misión de las Hijas de la Caridad. Sus valores son los nuestros y vemos en ellos un camino para hacer realidad esa utopía que todo educador tiene en su corazón

 

San Vicente y Sta. Luisa no dejaron en herencia unas obras determinadas, nos han dejado un espíritu, una perspectiva desde la que leer el Evangelio. Nos han encomendado seguir con los ojos bien abiertos el curso de la historia para poder responder, como ellos, con creatividad, audacia  y entusiasmo a cuantas pobrezas surjan.

 

No olvidemos , ni permitamos que algunas de las circunstancias que conforman nuestra sociedad actual ahoguen este clamor (pasado, presente y futuro) de Sta. Luisa de Marillac:

 

“Indiferentes y ciegos,

faltos de amor, acobardados

y mudos frente al dolor,

vamos cruzando la vida;

pero el Señor nos grita,

desde los pobres,

nuestra traición”.

 

            ¡Cuántas veces olvidamos que una parte nuestra puede serlo todo para alguien!

 

Es difícil imaginar el futuro, pero nosotros, como creyentes, sabemos que …Dios es el que toma la iniciativa y  Él mismo nos acompaña y nos precede si nos abrimos a su acción…”

 

Desde esta página expresamos nuestros más especial y profundo agradecimiento al compromiso y entrega de todas las Hijas de la Caridad que durante este siglo y medio  han contribuido a que Sta. Isabel sea siempre una Casa de encuentro y que como María, también nosotros demos un SÍ con firmeza al servicio generoso de aquellos que nos necesiten.

 

 

                            




Foto de Maria Jesús y Marisa